Te he engañado, pequeño.
Necesitarás algo más que un espejo para llegar a mi.
Hemos alargado demasiado esto como para darte vía libre a que veas el blog real. Lo siento.
Cada día que pasa me resulta más difícil mostrártelo.
Ahora debes estar sintiéndote como un tonto.
O quizá no.
No lo sé.
Tu referencia a Venecia, para que por hoy, sea suficiente:
Siempre tuya,
Greta Garbo.
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